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LA MADRUGÁ, EL MOMENTO QUE SEVILLA ESPERA DURANTE TODO UN AÑO (III)

Y llega quizás el momento más esperado de la Semana Santa, la Madrugá. Sus imágenes están entre las más veneradas de Sevilla y contrasta en la noche el silencio y el recogimiento que acompaña a algunas de ellas y la música y la algarabía que se forma alrededor de otras. La jornada, que casi conecta sin interrupciones el Jueves y el Viernes Santos, comienza a las 12 de la noche en la Basílica de la Macarena y acaba alrededor de las 14 horas en el mismo barrio, en Triana y en la Puerta Osario. Son cofradías que nos obligarán a ser pacientes dada su extensión, ya que la mayoría superan los mil nazarenos, llegando la Macarena, la Esperanza de Triana y el Gran Poder a tener más de dos mil.

Muy cerca de nuestro apartamento con todas las comodidades en Sevilla, está el templo de San Antonio Abad, que acoge al Silencio, una Hermandad que tiene su origen en 1340 en la parroquia de Omnium Sanctorum. Su Jesús Nazareno, cuyo paso provoca un enorme silencio de admiración y respeto, cuenta con la particularidad de caminar con una cruz al revés, es decir, parece empujarla y no arrastrarla. Está fechado en 1609. Junto a él, la Virgen de la Concepción. Un buen lugar para verlo es a su paso por la parroquia de San Andrés.

Es la Madrugá una noche de ‘rivalidad’. Entre Sevilla y Triana. Entre la Esperanza Macarena y la Esperanza de Triana. Entre el Cristo de la Sentencia y el Cristo de las Tres Caídas. Entre los ‘armaos’, la centuria romana que acompaña a una, y la Banda de las Tres Caídas que acompaña a la otra. Entre dos bellezas únicas y diferentes. La Esperanza Macarena fue fundada como cofradía en el convento de San Basilio en 1595, mientras que la Hermandad de Triana se remonta al siglo XV, siendo la más antigua de este barrio y entre las más de Sevilla.

La Macarena es talla anónima del siglo XVII y el Señor de la Sentencia fue tallado en 1654. La Esperanza de Triana no tiene fecha conocida de creación, aunque se atribuye a juan de Astorga, mientras el Cristo de las Tres Caídas es una obra anónima del siglo XVII. Una sale de la Basílica de la Macarena y vive un momento mágico al cruzar bajo el arco de la que fuera puerta de entrada a la Sevilla amurallada y la otra, de la Capilla de los Marineros. Quizás sean sus barrios, donde la devoción es altísima, los mejores lugares para verlas iluminar la noche de Sevilla.

Y qué decir del Señor de Sevilla, de ese Gran Poder de cara y manos ajadas por el inevitable paso del tiempo, que camina por Sevilla con la grandiosidad del verdadero Hijo de Dios. A su paso se escuchan suspiros en forma de rezo, asoman lagrimas a los ojos, los corazones se encojen y toda la ciudad se rinde a sus pies. Es obra de Juan de Mesa en 1620 y procesiona en compañía de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso, talla anónima del siglo XVIII. Se considera que la Hermandad fue fundada en 1431 en el monasterio de Santo Domingo de Silos, actual parroquia de San Benito. Un buen lugar para dejarse impresionar por su ‘caminar’ es San Vicente.

La Hermandad del Calvario cuenta con dos pasos, un Cristo del mismo nombre y la Virgen de la Presentación. La talla del crucificado es obre de Francisco de Ocampo en 1612 y la Virgen es atribuida al imaginero Astorga. Sale de la parroquia de la Magdalena, antiguo convento de San Pablo. Su entrada de regreso al templo es sobrecogedora.

La última en entrar en la Carrera Oficial, a escasos 50 metros de nuestro apartamento turístico de calidad en Sevilla, es la Hermandad de los Gitanos. Sus titulares son Nuestro Padre Jesús de la Salud y la Virgen de las Angustias, obras ambas del mismo imaginero en 1937. Sale de la iglesia del Valle y fue fundada por un grupo de gitanos de la Cava en el trianero convento del Espíritu Santo en 1753. Dos lugares únicos para verla son San Román o el palacio de las Dueñas.

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